domingo, 6 de septiembre de 2009

La Luciérnaga

domingo, 6 de septiembre de 2009

A un año de la apertura de la Tienda de Moda Alternativa "La Luciérnaga" me queda un sin sabor amargo en mis labios de Cucarachita. Varias y varios de mis amigos diseñadores como, también, de compañeros y compañeras que gustan vestirse diferente me han contando una infinidad de cosas que me sacan fuera de cuadro. Pero creo que no es el momento preciso para contarles cada una de las desagradables anécdotas que me han relatado ni de la que he sido testigo como clienta.
Empecemos, la apertura de una nueva tienda de moda independiente siempre es bienvenida, siempre es grato ir a ver la decoración, la atención, las novedades, entablar una amistad con las dependientas o quizás las dueñas o dueños.
Grande fue mi sorpresa cuando luego de un mes de abierta fue la atención que recibí, por esos meses trabajaban dos niñas muy carismáticas y atentas... Me atendieron de las mil maravillas, ese día compré un polo, sin embargo, quedé con Stefany -una de las dependientas- para que me consiga una anillo que me había gustado pero no tenían en el color que quería... ella asintió muy cordialmente. A la semana siguiente regresé, y grande fue mi sorpresa cuando conocí a la dueña de la tienda: Elisabeth Lozano. Entré a la tienda y no saben el susto que me llevé, estaba llamándole la atención enérgicamente a la muchacha. Pensarán, es la dueña está en su derecho, algún error habrá cometido la chica... todo lo contrario, la estaba gritando porque no le había gustado como acomodó la vitrina de los accesorios. La dueña estaba humillando a la pobre chica, le dijo que era una inútil y cosas por el estilo... cuando se percató de mi presencia su actitud cambió radicalmente. Una enorme sonrisa se esbozo en su rostro. Ya la estaba empezando a conocer... Era esa personas que las suelen calificar de dobles caras, te muestra una y luego presenta la otra. Esta descripción es muy común entre mis amig@s diseñadores. "No solamente trata así a sus empleadas sino a nosotras, como si por nuestras cosas no comiera", fue lo que me contó una conocida diseñadora de una muy querida marca de ropa. Y eso no es todo, lo que más me indigna es el trato sino que es una persona muy prepotente, autoritaria y sobretodo le gusta la plata, todo lo ve dinero, como es posible que un vestido lo venda por ejemplo a 144 soles y caminando una cuadrita más arriba como yéndonos para la iglesia por Horacio Urteaga (ya saben a que Outlet me refiero), el mismo vestido cueste la mitad de ese precio... Además, de que paga cuando le da la gana, si eres diseñadora tienes que estar detrás de ella para que te mande el reporte y tienes que sufrir otro tanto para que te den tu plata... pero esos detalles parecen ni que le importan... como consumidora de moda alternativa espero de una tienda solamente algo: que traten bien a las diseñadoras y a la clientela.
Es muy diferente el trato que te dan directamente las diseñadoras, muchas veces he ido a showrooms, o en todo caso he citado a las marcas para que vayan a mi casa y me vendan directamente, y la forma con la que me tratan es muy distinta: existe respeto, empatía, cierto grado de complicidad. En cambio, cuando vas a La Luciérnaga y si esta la dueña por ahí pululando, cuídate porque las dependientas se transforman, actúan de manera diferente y si eres una diseñadora encomiéndate a todos los santos aunque no seas católica, la dueña te atacará con sus frases irónicas, prepotentes como las de toda una chiquilla malcriada y no a crecido...
"Ya no la soportó, es una mujer detestable... ni hablar acaba el mes y sacó mis cosas de ahí", indignadísima diseñadora de carteras... No se han preguntado querid@s amig@s porque la tienda ahora no cuenta con tantos estantes de ropas, hasta hace unos meses la tienda parecía un depósito, no se podía ni caminar . En cambio ahora luce casi vacía, me he visto como las marcas han estado sacando sus cosas, la ropa, los accesorios, y no solo ha sido por cambio de estación ni muchos menos, toda la mercadería dejada por una marca es sacada sin la más mínima contemplación. Pregúntense entonces por qué lo hacen, se debe a desavenencias con la dueña, no hay otro motivo, no paga, es prepotente, maltrata la mercadería, no se responsabiliza por las perdidas, maltrata al diseñador y un largo etcétera...
Y si no me creen escuchen los rumores, que son varios como varias cucarachitas voladoras que aparecen inoportunas como cuando enciendes la luz de la cocina o de tu cuarto! Y ya me voy despidiendo con una frase del ilustre personaje Melcochita: ¡No vayannn!

Amig@s, diseñador@s, público en general si conocen o tienen información sobre algún tipo de maltrato o injusticia provocada por esta Tienda envíenme un mensaje al correo electrónico y con gusto lo publicaré, ya es tiempo que detengamos el abuso y maltrato al consumidor y diseñador de moda independiente.

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